Como en todos los sueños toca despertarse, a mi me toca despertar de Aruba. Es complicado despedirte de un lugar tan maravilloso, no únicamente por las increíbles playas y el eterno verano, sino también por ser un lugar que me ha acogido como si fuera uno más.

Cuando llegué vaticinaba que había sido una mala decisión de la que me iba a arrepentir. Cualquiera que me conozca sabe que soy bastante inquieto y pensé que la isla se me quedaría pequeña pronto. Además, el calor al principio fue un mal aliado. La universidad difícil. Y la comida tampoco iba ser mi cup of tea.

Sin embargo, que equivocado estaba. Todos mis temores se convirtieron en muestras de que Aruba era el mejor destino posible. Aprendí a valorar las hipnóticas puestas de sol, la fina arena blanca y el agua cristalino mezclándose con el coral. Aquí no podías viajar muy lejos, pero en cambio había una estación que siempre marcaba verano como próximo destino. ¿Qué más se puede pedir?

Aunque lo mejor que me llevo de esta experiencia, además de los recuerdos inolvidables, es la gente que he conocido por el camino, tanto arubianos, como de otras partes, y a los que aprovecho para mandar un saludo y recordar que los veré pronto. Esta etapa no hubiera sido ni la mitad de buena sin su presencia.

Otro detalle a destacar es la oportunidad que se me dio desde Segovia para representarlos, la cual he intentado aprovechar al máximo. Me ha hecho aprender y divertirme. Incluso ha hecho que conociera a gente importante, como miembros de la UNESCO o el Primer Ministro del país. Antes llevaba Segovia en la cabeza, en los recuerdos, ahora la llevo en el corazón, y es que, después del proyecto embajadores siento que siempre seré un embajador de esta fantástica ciudad.

Así que, además de un post de despedida, me gustaría que fuera un post de agradecimiento. Agradecimiento a Aruba, Segovia y toda la gente que voy cruzándome por el camino y que hacen aún mejores a estos lugares.

Gracias,

David.

 

 

As in all dreams there is a moment for waking up, so is the turn for waking up of Aruba. It seems difficult to say goodbye to a wonderful place, not only because of the stunning beaches or the endless summer, but also because it is a place that embraced me like if I was originally from there.

When I arrived I thought that it was a bad decision having moved to such a small island. If you know me you will know that I am a restless person, so I thought the island was maybe too small for me. In addition, the hot weather was not a good allied, the university quite difficult and the food was not my cup of tea.

However, I was completely wrong. All my fears were transformed in arguments that reflected that Aruba was the best destination ever. I started to value the hypnotic sunsets, the thin golden sand and the clear water mixed with the corals. Here you cannot travel a lot but there will be always a destination called Summer. What else could I ask for?

But the best I took on my way back are without a doubt all the new friends I met along the road. Some of them were Arubians, but actually I met new people from all over the world, and I would like to take advantage to express my gratitute to them, because without them my experience wouldn´t have been so amazing. I am pretty sure that I will meet them soon.

Another thing I have to underline is the opportunity that they gave to me for represent the city of Segovia. I have had a lot of fun and I learnt too much. I have even met important people like the Primer Minister of the Island and some personalities of UNESCO. I used to have Segovia in my head and memories, but from now on I  will carry this city in my heart, and after the Ambassador Project I will feel such an ambassador of this fantastic city forever.

So, apart of been a farewell post, I would like this also to be a thanks post. Thanks to Segovia, Aruba and all the incredible people I am meeting and make these places even better.

Thank you very much,

David.

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