Tres, dos, uno,…, ¡comienza la cuenta atrás! Medio mes para lanzarme a la aventura al país más feliz del mundo. Pero en el fondo, a pesar de dejar Segovia con muchas ganas, ha sido una ciudad que ha conseguido hacerme también muy feliz.

Aarhus es puramente universitario. Quiero conocer gente, aprender de nuestras diferencias y mostrar la belleza del lugar del que yo provengo. Compartir anécdotas, historia, gastronomía (si es que soy capaz de cocinar algo decente) y,  sobretodo, felicidad ¿no?

Pero antes de marcharme tenía que despedirme de Segovia a lo grande. Llevaba un mes sin pisar por allí y ya el cuerpo me lo pedía. Así que, acompañada de un par de amigas, pusimos rumbo desde Las Navas del Marqués a Segovia. Fue un día increíble. Repetimos los mismos pasos que di por primera vez hace casi ya tres años.

Recorrer uno a uno los arcos del Acueducto desde el primero. Y justo antes de bajar a la Plaza del Azoguejo, donde el Acueducto alcanza su mayor altura, disfrutar de una de las vistas más preciosas y escondidas de la ciudad: la Catedral de Segovia entre los arcos.

Pasear por la Calle Real con la ilusión de un turista más. Fijarse en el esgrafiado de las fachadas segovianas y los curiosos tejados, hasta llegar sin darte cuenta a la Plaza Mayor. Entrar en la Catedral, sorprenderte con cada una de las vidrieras y observar Segovia en todo su esplendor desde el campanario de la torre. En ese momento, sientes que mires donde mires, verás belleza.

Continuar hasta el Alcázar, visitar cada una de sus salas y admirar los artesonados y las yeserías. Y finalmente, adentrarse en el barrio de la Judería, para ir a comer lo más típico en una despedida como esta: cochinillo y ponche segoviano.

Igual que no ha sido la primera vez que hago este magnífico recorrido, no será la última. Solo espero que Dinamarca pueda impresionarme tanto como lo sigue haciendo Segovia.


 

Three, two, one… the countdown starts! Half month to begin my adventure in the happiest country of the world. But deep inside, despite leaving Segovia eagerly, it is a city able to make me very happy too.

Aarhus is a university city. I would like to meet many people, learn from our differences and show the beauty of the place I come from. Sharing anecdotes, history, gastronomy (if I am able to cook something acceptable) and, above all, happiness, right?

But, before leaving, I had to say goodbye to Segovia in a good way. I had not stepped on there for a month and my body demanded it. A few friends and me, we headed our way from Las Navas del Marqués to Segovia. It was an incredible day. We repeated the same steps I took by the first time nearly three years ago.

Going all over the Aqueduct’ arches from the first one. And just before going down the Azoguejo’ Square, where the Aqueduct catches up its higher height, enjoy one of the most lovely and hidden views of the city: the Cathedral of Segovia between the arches.

Strolling along Calle Real (Main Street) feeling the illusion of one more tourist. Noticing the segovian sgraffito facades and the interesting roofs, until arriving without realizing at the Main Square. Getting into the Cathedral, being surprised with each of the stained glass windows and observing Segovia from the bell tower in all its splendour. At that moment, you feel that wherever you look, you will see beauty.

Continuing up to the Alcazar, visiting its rooms and being astonished with the coffered ceilings and the plaster works. And finally, going deep into the Jewish quarter to go to eat the most typical dishes in a farewell like this: piglet and segovian eggnog.

Just as it hadn’t been the first time I did this great journey, it won’t be the last. I only hope that Denmark can impress me as much as Segovia does.

 

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